Hace tiempo, mucho mucho tiempo, el pueblo de Montblanc era devastado por un
terrible dragón con aliento de fuego, mataba animales y personas sin control y
destrozaba lo que encontraba en su camino…
Los habitantes de pueblo, preocupados por la situación, pensaron en ofrecer cada día una presa al
dragón para calmar su furia. Así que todos los días, hacían un sorteo entre los
habitantes del pueblo y esa persona
sabia que acabaría en la barriga del
terrible dragón. Un día el azar eligió
a la hija del rey, así que la princesa estaba destinada a morir a manos del malvado
dragón. El pueblo estaba desconsolado ya que todo el mundo quería mucho a la
guapa y simpática princesa, ella se despidió de todo el mundo, salió del
castillo y se fue hacia las montañas donde se encontraría con el dragón.
En el camino de repente apareció un apuesto caballero, con
una brillante armadura, la princesa le dijo al caballero:
¡Corred! ¡Huid! ¡¡Joven caballero, si os quedáis por aquí os
devorará la bestia en cuanto aparezca!!
Y el caballero le contestó:
No os preocupéis princesa, he venido desde muy lejos para
vencer a la bestia y liberar al pueblo de las terribles garras del dragón.
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| Imágenes de Julian Lorenzo |
En ese momento apareció el dragón y enseguida comenzaron a luchar, hasta que el caballero con un rápido movimiento, clavó su espada en el corazón del dragón y cayó vencido, de la sangre que derramó el dragón, apareció una preciosa rosa roja, que el caballero le entregó a la princesa y felices se fueron hacia el pueblo para dar la noticia de que Sant Jordi venció al dragón y salvó a la princesa.

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